CAMBIO DE MICROCHIP

La premisa de ayer: “Debo hacer cumplir las políticas de la compañía”; la visión de hoy: “Los viajeros son mis clientes más importantes, ellos son el centro de mi trabajo y es a ellos a quienes debo apoyar”.

Hasta hace poco las sesiones de capacitación dirigidas a los gestores de viajes versaban en técnicas de negociación con proveedores, políticas empresariales, emisión de reportes, seguridad, y por supuesto, en la optimización de recursos derivado del desplazamiento de los businness travel. Sin embargo, la tecnología y la inclusión de las generaciones Y y Z al campo laboral han modificado los viajes de negocios, y lo que antes era prioritario para los travel managers como las políticas empresariales, ahora se vuelve más flexible al tomar en cuenta las necesidades, preferencias y hasta la personalidad de los viajeros.

De ahí parte la nueva premisa del travel manager, quien ahora está consciente de que la experiencia de viaje afecta enormemente la satisfacción laboral de los representantes de su compañía, lo que a su vez repercute en los resultados de sus negociaciones. Pero tratar de empatar los objetivos financieros de las compañías con la satisfacción del hombre de negocios no es tarea fácil, y “claramente no existe una solución única para todas las organizaciones, pero tomar una visión estratégica de la gestión de viajes y gastos brinda una perspectiva más útil”, asegura Leandro Bonfranceschi, Head of Corporate IT de Amadeus, quien formó parte de los oradores de la Conferencia 2018 de la Global Business Travel Association (GBTA), que a diferencia de sus ediciones anteriores propuso poner al viajero de negocios en el centro de la actividad.

ROAD WARRIOR, EL VIAJERO DE NEGOCIOS DE HOY

En el siglo XXI, los businness travel quieren tomar decisiones y éstas son cada vez más emocionales, priorizan la experiencia sobre los productos. Ante esta situación el gestor de viajes se pregunta: ¿Y cómo le doy la mejor experiencia a cada uno? La respuesta es: con la data. Sin embargo, en la experiencia de Jennifer Steinke, Wholdings-USA, “la data obtenida de los viajeros no es confiable, porque ellos te dicen lo que necesitan reportar”. La información requerida proviene de múltiples fuentes, tarjetas de débito o crédito, proveedores de servicios y por supuesto de las TMC o compañías de administración de viajes.

Dado lo anterior es importante destacar que en la Era del Enfoque al Viajero, una política de viaje no tiene que aplicarse igual para todos.

 

Las nuevas generaciones de travel managers buscan experiencias, no les importan los costos ni las políticas empresariales; el desafío es alinear esas prioridades con el costo y las políticas corporativas.