MOMPRENEUR

La batalla vs la culpa

Llegó un momento en que mis hormonas de embarazada chocaban con las hormonas femeninas de mi querida bridezilla. Qué linda combinación, ¿verdad?  

Hola soy Camelú y mamá de dos pequeños, gracias a ellos empecé a desarrollar diferentes roles: me convertí en escritora, psicóloga, terapeuta, confidente, maestra, motivadora, chofer, porrista de futbol (si no les gustaba el deporte, les va a empezar a agradar), cocinera, doctora y en algunas ocasiones incluso me he convertido en la mala del cuento. Mi empresa está conformada por mi esposo Luis y mis hijos Mikel y Diego. Además de ser todo eso soy empresaria, planner y directora editorial y de negocios de la Association of Bridal Consultants capítulo Latinoamérica.

¿Sabías que ser organizador de eventos se encuentra en el quinto lugar de los trabajos más estresantes en el mundo? Pudiendo dedicarme a otra profesión decidí optar por esta.

Hace 23 años ni siquiera imaginaba que tendría esta vida, de hecho me encontraba dando clases en el Tec, desarrollando el Programa Emprendedor. Tuve muchos alumnos con quienes compartí y aprendí muchísimo, y entre ellos recuerdo uno en especial: Alan, uno de mis consentidos y quien años más tarde me llamó:

ALAN: Hola, ¿Camelú, cómo estás? Ah, no me digas… ¿estás embarazada?, ¿y de cuántos meses?, ¡muchas felicidades! Oye, y ¿sigues siendo wedding planner? ¿Pues qué crees?,  ¡me voy a casar!  Sí, es este año… ¿tú crees que con todo y tu embarazo puedas…?  ¿En serio, sí? ¡Ah, qué gusto! Pues me caso con Carolina, claro, ¿la recuerdas? Ah, no… no la conociste.  Bueno, pero entonces sí puedes ser nuestra wedding planner, ¿verdad?

Quedamos de vernos en un par de días para conocer a la famosa Caro. Primero hablamos de todo lo que soñaban para su boda: 400 personas y en una hacienda en Cuernavaca, lo cual implicaba un reto más por la distancia y llevar buenos proveedores, obviamente querían a los MEJORES para este evento tan importante. Platicamos un buen rato hasta que lancé la pregunta fatídica: “¿Y cuál es su presupuesto?” A lo que Caro contestó: “Tenemos presupuesto limitado”.

LA BATALLA DE LAS HORMONAS

En una esquina teníamos a Caro, con todos los nervios de ser La Novia. En la otra, estaba yo con un mes de embarazo. Por un lado, Caro queriendo todo lo que pedía a un precio más barato, y por el otro, yo batallando con calambres en todo el cuerpo; ella enojada porque necesitaba bajar el número de invitados, yo irritable por todos los malestares; ella terca, yo sensible… Mi Caro preciosa se transformó en una bridezilla al final, por la cuestión del dinero, mientras mi embarazo seguía avanzando. El novio, mi querido ex alumno, se convirtió en un árbitro de una guerra campal de hormonas. Afortunadamente encontramos el justo medio y al final la boda fluyó, con los nervios propios del evento, pero hermosa y memorable como todos queríamos que fuera desde el principio. Curiosamente Caro y yo terminamos siendo grandes amigas.

LLAMADAS ESCALOFRIANTES

Otra de las bodas que más recuerdo fue hace dos años en Michoacán, un evento para 850 personas en donde venía el Estado Mayor Presidencial. Además de los invitados teníamos que recibir helicópteros, escoltas y una producción escenográfica, ya saben sencilla, sencilla.

Imaginen la escena: una semana antes habíamos hecho el montaje de escenografía, estructuras, entarimados, diseño y decoración con flores. En pleno cortejo nupcial de 30 personas, todo parecía que iba saliendo como lo planeamos, cuando de pronto empieza a sonar mi teléfono. Dejo pasar una, dos, tres llamadas, pero a la cuarta siento que algo importante estaba pasando, así que contesto:

CAMELÚ: (al teléfono) ¿Qué pasó Triana, por qué estás llamando? Estoy en pleno cortejo… Ajá… Ajá… ¡¿Cómo que nos…?!  ¿Cómo que nos quieren sacar de la habitación?  ¿Sí hiciste el pago, verdad?  Ok. No, pues no pueden. A mí qué me importa si es gobernador o el Papa, no pueden sacar nuestras cosas.

Por si alguien no entendió, al gerente del hotel se le ocurrió que como yo era de confianza, podía correrme del cuarto el cual yo había apartado 5 meses antes de la boda, pues resulta que cierto gobernador asistiría y de último momento decidió quedarse. Dentro del cuarto tenía cosas muy especiales y delicadas que la novia me había encargado; gracias a Triana logramos salvar esa situación. Minutos más tarde veo dos llamadas perdidas de mi esposo, así que respiro y cuando marca por tercera vez, le contesto:

LUIS: Hola mi amor, ¿cómo va todo? Oye, tú tranquila, ¡eh!  No pasa nada, pero Mikel se acaba de caer de la cuna. No, nada grave. O sea, se rompió el brazo, pero ya lo estoy llevando al hospital. 

¡En ese momento quería llorar! No sabía a qué darle prioridad. La verdad es que soy muy afortunada porque tengo un esposo maravilloso sin el cual mi vida no sería lo que es, ya que además es excelente papá y nos apoya al 100%. Por supuesto resolvió la parte de Mikel de llevarlo al hospital, pero eso no quita la preocupación. Seguí respirando porque ya sospechaba que el día me seguiría dando sorpresas. Tan pronto metí al cortejo, recibí la llamada del amable gerente del hotel/hacienda y antes de que pudiera decir nada le dije con todo respeto y sin mayor preambulo dirigiera sus pasos hacia su progenitora para saludarla de mi parte y que además si se atrevía a tocar una sola cosa de mi habitación le armaría el escándalo más grande y memorable de su vida. No me lo van a creer, pero dio resultado. Al final el gerente estaba apenadísimo, me ofreció disculpas y dijo que ya no sería necesario porque el gobernador había decidido regresarse.

Muchas personas de la industria me han preguntado, ¿cómo le haces para ser mamá y empresaria al mismo tiempo? La verdad no es nada fácil. Y probablemente mi forma de organizarme es diferente a la de cualquiera. Mis días se dividen entre la asociación, atender a mis novias de Diseño Nupcial, escribir, contestar correos, atender miembros, dar cursos, viajar, educar a mis hijos, tener un espacio para compartir con mi esposo, y tiempo para mí, para hacer ejercicio y estar con amigas. Nada fácil, me faltan horas para hacer todo. Hay días en que pienso que me estoy volviendo literalmente loca; me encanta cuando la gente te dice “busca el equilibrio” ¿es en serio? El equilibrio para mí es como ser malabarista, tienes pelotas arriba de tu negocio, pero hay veces que se te están cayendo las de tu familia, y rápidamente las tienes que tomar y controlar las otras. Siempre tenemos una escala que dicta la sociedad de qué es lo más importante, pero eso debes establecerlo tú dependiendo el momento. Aquí entra una sombra muy grande que vivimos las mamás que trabajamos, una sombra que nos acecha y nos persigue, que nos ahoga, nos observa desde un rincón y nos mira feo si decidimos salirnos de lo planeado: esa sombra es ¡la pinche culpa! Tengo dos opciones: me sigo peleando y enojando con la culpa por aparecerse donde nadie le llama, o tomo las cosas con calma y trato de reconciliarme con ella.

PRIORIZA de acuerdo al momento y a la situación; si tu hijo se acaba de caer y tienes que correr al hospital, en ese momento él será prioridad ante cualquier cliente que tengas. Si hay que tomar decisiones porque ya están entrando los invitados a una boda y se acaba de caer la parte de arriba del pastel, en ese momento la boda será la prioridad.

He encontrado algunas ideas que me ayudan a mantener el balance entre la culpa y mis sueños, que quiero compartirles:

  1. Crea objetivos personales, profesionales y familiares, y organízalos de manera que puedas priorizar qué es lo que necesitas en esos momentos
  2. Lleva una sola agenda que te ayude con tus actividades personales, familiares y profesionales. Varias pueden confundirte
  3. Pide apoyo a familiares y amigos, ellos estarán gustosos de ayudarte
  4. Aprende a decir NO. Y esto será lo más difícil. Si eres mamá, el primer año puede ser el más complicado porque pensarás que aún tienes todo el tiempo para hacer las mismas actividades que hacías antes, pero de pronto te das cuenta de que una personita de escasos centímetros quita parte de tu tiempo. Aprende a delegar
  5. Date tus cinco minutos de placer al día haciendo algo que te guste pero sin sentir culpa, y que nadie te los robe

A pesar de todas las peripecias de ser wedding planner, empresaria, escritora, educadora, conferencista, esposa, amiga, hermana, hija… puedo asegurar que el rol que más llena mi vida es el de ser mamá, pero si no tuviera los demás roles estaría incompleta.

CÓMO PUEDO AYUDARTE

  • Motívate con mi agenda y mi plataforma de Mompreneur en orem.com.mx. Compártenos tu correo para conocer los detalles del lanzamiento. 
  • Imparto, además, la conferencia Mompreneur, donde logro que las mamás reflexionemos sobre nuestra labor diaria y explico cómo cada acción se vuelve significativa tanto para nuestros clientes como para nuestra familia