LIVING LA VIDA LOCA… DE UN PLANNER

STAND UP

Por: Camelú Millán y Alfred Jan

(Se ilumina la escena y vemos a Camelú sentada con cuatro teléfonos, tres agendas, una computadora, tres cafés y tres botes de pastillas grandes).

Camelú: Después de doscientas bodas… o serán un poco más, los benditos novios dejan la lista de invitados para la última hora (en tono cansado), y esta boda es mañana.

(Suena el teléfono)

Camelú: Sí Valentina sé que eres la dama de Erika…; sí, a las 10 de la mañana comienzan a maquillar…sí Valentina, ya le avisé al maquillista que cuide tus pestañas que son muy bonitas…; no Valentina, no te puedo pasar el minuto a minuto de toda la boda…; no Valentina, no te puedo dejar hasta el último en el maquillaje….Te veo mañana gracias. (Cuelga) con eso de que salió en un reportaje que las damas de honor son las wedding planner, pues a lo mejor esta quiere hacer mi chamba.

(Entra Alfred)

Alfred: ¡Hola Camelú!, ¿qué haces aquí?

Camelú: Hola Alfred, hoy quería trabajar en un lugar diferente así que me vine a esta oficina de coworking a respirar otros aires.

Alfred: ¿Aire?, creo que lo que nos falta es mucho oxígeno, vitaminas, minerales, un par de ansiolíticos y unas tazas de café para aguantar esta vida.

(Alfred voltea a ver la mesa de trabajo de Camelú)

Alfred: Bueno, ya veo que tú lo tienes muy controlado.

Camelú: Sí, lo que no puedo controlar lo soluciono porque lo soluciono.

Alfred: Deja que te cuente lo que me acaba de pasar ayer, me tocó la novia más loca.

Camelú: ¿Seguro que te toco la más loca a ti?

Alfred: Sí, la novia se puso a cantar “Mío”, de Paulina Rubio, y le dijo a la mamá del novio ¡ES MÍO, VIEJA BRUJA!

Camelú: (Entre risas) ¡no te lo puedo creer!, eso hizo en verdad, ¿y tú qué hiciste?

Alfred: Salí disparado hacia la suegra para distraerla y hablarle de otra cosa.

Camelú: Pues a mí me pasó una vez que la novia quería entrar a fuerza en caballo a la boda, ¡vaya que traté de evitarlo a toda costa! Los caballos se asustaron y minutos después tenía una novia galopando a toda velocidad; y se convirtió en mi novia fugitiva.

Alfred: ¡No!, ¿y qué hiciste?

Camelú: Mandé como a otros 10 jinetes a buscarla, lástima que no sé montar porque si no también me hubiera ido yo tras ella. (Risas)

Alfred: Hablando de eso, el otro día una chica se acercó a decirme que quería ser wedding planner porque le gustaba siempre estar de fiesta. (Se voltean a ver Camelú y Alfred y sueltan una carcajada). Yo lo que menos quiero, un fin de semana que no tengo evento, es escuchar música o ver borrachos.

Camelú: Mucha gente elige esta profesión porque cree que va a ganar millones.

Alfred: Yo lo que más odio es cuando los invitados creen que soy detector de objetos perdidos, no falta el típico borracho que dice “no encuentro mi celular”, “¿dónde está mi bolsa?”, “seguro fueron los meseros, nadie sale de aquí”, “llamen a la policía no encuentro mis zapatos”, “¿quién organizó la fiesta?, seguro él tiene la culpa”.

Camelú: Aunque yo creo que lo peor, lo peor, es lidiar con el ¡Presupuesto! Me han tocado novios que me dicen que quieren una boda para 150 personas con $100,000 pesos que incluya comida, locación, música, flores, banda en vivo y fuegos artificiales.

Alfred: Eso no es nada, a mí me han tocado novios que quieren una boda para 200 invitados con $100,000 pesos incluyendo la luna de miel.

Camelú: Es que muchos novios creen que contratarnos es caro, sienten que tiran su dinero a la basura, cuando no saben que podemos ahorrarles muchos problemas. Como unos novios que no quisieron contratar a un wedding planner y a la hora de formar el cortejo para entrar a la iglesia, la persona que lo estaba haciendo le pidió los anillos al padrino para resguardarlos y al momento de la entrega no aparecía, resultó ser un ladrón que aprovechó el momento.

Alfred: ¡Qué horror!, y ya no te conté lo que me pasó la otra vez, la novia me pidió que la acompañara al baño y me preguntó si me molestaba que “hiciera del dos” porque después de tantos meses ya teníamos la confianza, y más porque soy gay “o sea eres casi como yo”.

(Suena el teléfono, Alfred contesta)

Voz de novia: No puedo creer que aún no me hayan contactado ni dado información, mi boda ya está muy próxima y ya debería tener todo.

Alfred: Antes que nada, una gran disculpa ¿podrías decirme en qué fecha es tu boda para darle rápido seguimiento?

Voz de novia: Sí, es el 22 de julio de 2019.

(Alfred cuelga. Suena el teléfono, Camelú contesta)

Voz de novia: Estoy muy decepcionada de su trabajo, no es profesional… no me veo delgada en las fotos. Además estoy enojada porque mi esposo se ve más alto que mi papá... y no entiendo por qué quieres cobrar tan caro por tus fotos si son sólo fotos...yo podría tomarlas.

(Camelú cuelga. Suena el teléfono, Alfred contesta)

Voz de novia: Hola, me voy a casar y me gustaría que me enviaras las imágenes de al menos tres locaciones y de los platillos que sirven en esos lugares.

Alfred: Con gusto, dime que día te vas a casar y te paso los costos, cuando damos una locación ésta ya viene con los beneficios de la comida, sólo sería ir a una degustación para definir el menú.

Voz de novia: ¡Ah no! Yo no quiero que me organices la boda, solo quiero que me mandes las locaciones que usas…y que sea antes de las 2:00 p.m.

(Alfred cuelga)

Alfred: Es que para estar en esta industria se necesita no sólo prepararte todo el tiempo, sino aprovechar tus múltiples personalidades, ¿o no Camelú?

Camelú: Claro, porque nunca va a faltar el florista que te lleva las flores del mercado a tu casa para que tú armes los arreglos, o el banquetero que te hace la comida y te la lleva en tuppers para que tú la sirvas.

Alfred: O el DJ que te hace un playlist en Spotify para la boda.

Camelú: Sí, porque no solamente tienes que ser: administrador, psicólogo, project manager, actuario, mago, mejor amigo, florista, asistente, modista, fotógrafo sin olvidar los roles que tienes en tu vida como, chofer, mamá, esposa, médico, y un sinfín de profesiones más; y llega un momento en el cual “no puedes más” (desesperada).

Alfred: (Calmándola) Pero eso sí, no te olvides que algo especial que tenemos los wedding planner es que siempre vamos a llorar en el primer baile de los novios.

Camelú: Vamos a trabajar a marchas forzadas para hacer realidad los sueños de cada una de nuestras parejas, pues todo problema tiene una solución. Nosotros creemos en el amor y es el motor que nos mueve.

Alfred: Porque aunque vivamos una vida loca, amamos ser wedding planners.

Fotos: Alfredo Pelcastre