DESEOS PARA LA INDUSTRIA DE REUNIONES

Terminamos el año pasado a tambor batiente en nuestra querida industria de reuniones latinoamericana atrayendo una considerable cantidad de eventos a la región, tanto de aquellos que dejan una importante derrama económica y educativa a las comunidades receptoras, como de esos que son excelentes vehículos para mejorar la reputación y la visibilidad de los destinos. También percibí una actividad inusual en cuanto a esfuerzos de profesionalización, certificación o elemental capacitación para nuestro sector: talleres, cumbres, congresos y dinámicas educativas se llevaron a cabo durante todo el año.  Ojalá todo esto se refleje en un mejor posicionamiento de Latinoamérica en la arena mundial de las reuniones, llámese en el ranking de ICCA, o en cualquier otra medición reconocida.

Esta vez no repasaré con más detalle los éxitos que tuvimos en el año que termina porque al fin todos los involucrados estarán cosechando lo que sembraron. Tampoco pretendo hablar de tendencias globales de la industria, pues son innumerables las fuentes de información que enlistan las formas en que este sector se conducirá, no sólo en el 2018, sino en los próximos años. Lo que sí diré es donde me gustaría ver a la región en este año que comienza, hablando de congresos, convenciones, programas de incentivos y exposiciones.

Deseo que en 2018 las asociaciones latinoamericanas (en cualquier campo gremial/científico) logren profesionalizar su administración, empoderar a sus equipos y ver en las reuniones soluciones a sus retos educativos y de negocio. Sabemos que hay una diferencia cultural importante en la forma de conceptualizar a las organizaciones, pero debemos acortar la brecha y tener un sector asociativo robusto, concentrado en proveer de mejores herramientas a sus miembros y no en que sus líderes sólo vean a dichas asociaciones como trampolín político o escenario de protagonismo en sus respectivos campos de acción.  En la medida en que las asociaciones, cámaras e instituciones de representatividad se fortalezcan, celebrarán mejores reuniones, con contenidos estratégicos y sustentabilidad a largo plazo.

También espero que este año nombremos y consideremos a los congresos y convenciones como lo que son: una Industria de Reuniones y no como solo un “segmento” más del turismo. Debemos transmitir a la sociedad en su conjunto el enorme valor social, económico y didáctico que tiene nuestra industria, para tomar mejores decisiones en materia de política pública e inversiones del sector privado.  Ojalá logremos captar la atención de otras dependencias públicas e instituciones privadas no necesariamente ligadas al turismo para que, en lo que les corresponde, contribuyan a engrandecer nuestro quehacer, con diferentes perspectivas.

Cruzo los dedos porque en este 2018 los miembros de la Industria de Reuniones de Latinoamérica re-enfoquen sus baterías cambiando logística y transacción, por estrategia e innovación. De lo contrario, la tecnología nos pegará un susto como ya sucedió en otros sectores. El montaje de stands, la reservación de habitaciones, el registro en las conferencias, la contratación de servicios, la coordinación de la transportación, e incluso temas como la traducción simultánea, son componentes importantes de nuestra industria, pero no dejan de ser commodities que estarán siempre sujetos a que con la llegada de adelantos tecnológicos queden a merced de la más agresiva guerra de tarifas. En cambio, si empezamos a ayudar tanto a corporaciones como a las asociaciones en temas de contenido académico, acciones de sostenibilidad, segmentación psicográfica, medición de resultados, manejo de información (BigData), entre otras cuestiones más estratégicas que tácticas, seremos mejor valorados; por lo tanto, el premio económico y la lealtad de los clientes serán mayores, a largo plazo.

Deseo que el mercado corporativo Latinoamericano intensifique sus programas de incentivos como estrategia de motivación en sus políticas de administración de talento a fin de que se realicen más viajes grupales de alto nivel en nuestros maravillosos destinos.  También que la intensa actividad política que habrá en nuestra región (con elecciones presidenciales en Costa Rica, Paraguay, Cuba, Colombia, México, Brasil y Venezuela), no distraiga a los prestadores de servicios de lo importante, y que consideren la relevancia e impacto económico de la industria en las plataformas de gobierno, una acción prioritaria.

Me gustaría que las plataformas de la industria en nuestra región se posicionen para atraer a los mejores compradores, ponentes y expositores de todo el mundo; que continúe esa camaradería, cordialidad y ambiente sano de trabajo que nos caracteriza (aún entre competidores), reforzando el concepto de que el mejor activo de Latinoamérica en el mercado de reuniones, es sin duda el factor humano.  

Por último, quiero que el 2018 sea un año lleno de éxitos, bendiciones y mucha salud para todos, mis queridos lectores y amigos.