Colaboradores

Échale ganas

por  Helios Herrera Jueves 24 de Enero de 2013
—Jefe, necesito ganar más dinero, no me alcanza y tengo el sueño de comprar un auto, ¿qué puedo hacer?
—Échale ganas al trabajo.

—¡Ay comadre!, mi marido y yo casi no hablamos, lo siento lejano, las pocas veces que platicamos termina todo en discusión, llega tarde a casa, ¿qué me recomiendas?
—Pues échale ganas a tu relación, tú puedes.

—Papá, creo que voy a “tronar” matemáticas este semestre; realmente el álgebra y yo no somos amigos...
—Hijo mío, échale ganas al estudio, no puede ser que una insignificante X y una miserable Y puedan más que tú…, échale ganas.

—¿Ya llegó el meeting planner? Ya están llegando los invitados.
—Sí, patrón, claro; le está echando ganas supervisando el montaje de las mesas y probando los micrófonos.

Échale ganas, échale ganas… Pero ¿qué significa “échale ganas”? Como diría Eugenio Derbez: “¡Que alguien me explique!”

Durante más de 23 años de carrera profesional al frente de una consultoría en desarrollo humano y productividad, en cientos de seminarios y conferencias presenciales; y después de numerosos artículos e investigaciones sobre la conducta humana (al menos en lo que corresponde al logro de metas y desarrollo productivo), puedo aseverar que todos tenemos ganas.

Aún no conozco a alguien que no las tenga: que no quiera más para su vida; mejor salario, más ventas; mejor puesto; mejor auto; mejor trabajo; mejores oficinas; mejor colegio para sus hijos; comunicación con su pareja; integración familiar… lo cierto es que todos tenemos ganas. Sin embargo, también es cierto que, tan sólo con eso, no será suficiente para el éxito de un proyecto personal o profesional.
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Ultima modificacion el Jueves 24 de Enero de 2013 16:00
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