INCLUSIÓN

Origen y demás curiosidades de esta palabra.

Hay discapacidades que se ven… y otras que no

#BetinaAnziluttiEnMDC #Inclusión

Desde hace meses hemos estado hablando de la inclusión, sin embargo, hoy quiero hacer un paréntesis en el tratamiento de este tema desde el punto de vista de la industria de los eventos para conocer más sobre esta palabra que muchos usamos… pero poco conocemos de ella.

Comencemos diciendo que #Inclusión es un sustantivo femenino, que transformado en verbo se define como la acción y resultado de incluir, incorporar, insertar, etc., su etimología es de procedencia latina bajo denominación inclusiōnis, inclusio

¿Qué persigue el uso de esta palabra? 

La concientización sobre la importancia de no apartar, segregar o marginar.

¿Qué es realmente la inclusión? 

La #Inclusión busca lograr que todos los individuos, más allá de su sexo, raza, religión o condición física o mental tengan las mismas oportunidades, estén en igualdad de condiciones cancelando toda segregación o marginación, pudiendo desarrollarse plenamente como personas. 

Es mucho más que una palabra, es una actitud de vida o tendencia que todos –sector público, privado e individuos en general– debemos asumir.

Podemos distinguir:

  1. Inclusión educativa. Es un concepto propio de la pedagogía. La Convención de 1960 de la UNESCO contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, así como otros tratados internacionales sobre los derechos humanos, prohíben toda forma de exclusión o limitación a oportunidades educativas a partir de diferencias percibidas o de carácter social. Plantea, además, que la escuela debe ser capaz de incluir a todos los individuos en el proceso educativo logrando el bienestar individual y social de todos los protagonistas del sistema de educación formal.

  1. Inclusión social. Es el proceso de hacer posible que grupos de personas sujetas a situaciones de marginación social puedan participar plenamente de las oportunidades que la vida otorga a cualquier ser humano. Son frecuentes los siguientes cuadros de exclusión: la pobreza, el origen, el género o la pertenencia a una determinada etnia o religión.

  1. Inclusión laboral. En este campo es nada menos que la OIT (Organización Internacional del Trabajo), el organismo que brega por la inclusión a nivel laboral desde la ONU, el que indica, en voz de Fabio Bertranou —director para el Cono Sur — que: “La evidencia recabada en el mundo muestra que las personas con discapacidad suelen ser empleados serios y responsables; son un recurso de competencias y talentos sin explotar”.

De esta inclusión laboral, deriva: 

  1. Inclusión en los eventos. Incluir en nuestra industria no es sólo abrirse concretamente hacia los visitantes con discapacidades, eliminando todo tipo de barrera arquitectónica cada vez que se monta una expo, congreso o feria (atendiendo a los dos tipos de discapacidades: físicas y mentales), también se requerirá que las empresas MICE no experimenten el prejuicio de dudar en contratar recursos humanos portadores de discapacidad.

Por último, y para seguir construyendo paulatinamente una industria de los eventos no sólo cada vez más accesible, también más justa, es importante distinguir entre igualdad y equidad, pues frecuentemente se cree que son sinónimos, sin embargo ambas palabras tienen diferentes matices: igualdad es la acción de distribuir, en partes iguales, un bien, un recurso, un servicio, una oportunidad mientras que la equidad es la acción en la que dicha distribución se hace en función de los méritos de la persona. En este sentido, si una persona merece más que otra, el reparto no sería igualitario sino equitativo. 


Betina Anzilutti en MDCDra. Betina Anzilutti
CEO Noun Eventos & Capacitación Ejecutiva

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