EL DESAFÍO DE REAGENDAR LAS BODAS

El panorama en el mundo de la bodología aún es incierto, la única certeza es que las reglas para decir “sí, acepto” cambiarán.

Debido a la pandemia por el Covid-19, un sinfín de parejas alrededor del mundo se vieron obligadas a posponer o cancelar su unión, poniendo en peligro a los mejores aliados para celebrar el amor: los wedding planners. Para evitar más corazones rotos, Rosa Amelia Brou, emprendedora en el mundo de la bodología y productora especializada en eventos sociales y corporativos, comparte algunas reflexiones para hacer frente a los nuevos retos de los expertos en bodas. 

Rosa Amelia Brou

1. Análisis situacional  

La primera reacción ante la pandemia fue de contención. De manera solidaria y empática, los organizadores mostraron todo su apoyo a los novios (sus clientes), haciéndoles saber que juntos tomarían la mejor decisión para ellos, su evento y sus invitados. 

Tras posponer cada celebración viene la siguiente pregunta… ¿cuál será la próxima fecha? Realmente nadie en el mundo sabe cuándo terminará la pandemia, cada país y región determinará el momento en que las personas puedan volver a reunirse de manera segura. Por ello, debemos tener paciencia ante la incertidumbre. 

2. Los contratos y la ley   

Bajo estas circunstancias, el cambio de fecha de una boda no tiene una implicación legal ya que ambas partes (bodólogos y novios) están imposibilitadas para cumplir lo establecido en el contrato firmado. 

Ante la declaratoria de emergencia sanitaria, cualquier documento / cláusula / contrato legal que contradiga lo decretado por las autoridades (en este caso el confinamiento) queda anulado y ninguna de las partes involucradas es considerada como responsable.

3. Los números  

Después de las emociones vienen las razones. Ya con la cabeza fría, los expertos en bodas deben “hacer números” y ser conscientes de los gastos (fijos y variables) que genera su negocio, a fin de hacer frente a la situación y poder explicar a sus clientes las implicaciones de un cambio de fecha o una cancelación. 

4. Fechas, fechas, fechas 

Los ingresos de un wedding planner están directamente relacionados con el número de eventos que puede realizar anualmente. Es importante considerar que el día más solicitado para decir “sí, acepto” es el sábado y el año sólo tiene 52. En 2020 se perderán más de 10, es decir, las opciones y las ganancias se reducirán. ¡El tiempo es irrecuperable!

5. Nuevas reglas 

Las personas van a seguir enamorándose y casándose, pero las reglas y los costos de las bodas cambiarán. Los organizadores deberán estar preparados para negociar, proponer, crear y generar alianzas para continuar vigente en el negocio del romance. 

6. Incremento de costos 

El Covid-19 no desaparecerá del todo, tendremos que aprender a convivir con él. Esto repercutirá en la forma en cómo se realizarán los eventos a partir de que cada país o región levante la cuarentena. 

Hoy más que nunca, los clientes procurarán la salud y el bienestar de sus invitados solicitando espacios más amplios, mayor higiene en alimentos, personal capacitado, más limpieza en áreas como los sanitarios, entre otros aspectos, lo que generará un incremento (aún incalculable) en el costo de cada evento. 

Algunas parejas podrán solventarlo, otras quizá optarán por reducir el número de asistentes o habrá quienes decidan celebrar una boda más austera, lo que generará menores ganancias a los bodólogos y la proveeduría. 

7. Nuevos conocimientos  

Pronto el mundo volverá a moverse, pero de una manera diferente. Los hábitos de consumo, la forma de relacionarse e incluso de celebrar cambiará. Ante ello, los wedding planners deberán “echar mano” de su creatividad y expertise para crear nuevos servicios que se ajusten a las necesidades actuales de las parejas. La capacitación y profesionalización seguirán siendo indispensables para mantenerse al día en las tendencias del mercado. 

8. Las nuevas bodas  

No debemos olvidar que una boda representa el compromiso de dos personas que desean compartir su vida. Bajo esta premisa, algunas parejas alrededor del mundo han decidido celebrar su amor virtualmente. Es decir, los novios transmiten vía Zoom (u otra plataforma digital) la boda para que sus seres queridos estén presentes de alguna forma. 

Estas románticas iniciativas han generado nuevos servicios, por ejemplo, envío a domicilio del banquete, mixología y ambientación (incluyendo DJ en streaming), ¡todo personalizado!, a fin de que los invitados se sientan y sean parte de la unión. Su duración es de 3 a 4 horas, aproximadamente. 

9. Ser profesionales  

Lo esencial le gana a lo importante. Las parejas van a replantear sus celebraciones ya que lo esencial es el deseo de unir sus vidas, más allá de la gran fiesta que habían planificado. Por ello, los bodólogos deberán ser profesionales y estar preparados para sugerir, escuchar y resolver, buscando lo mejor para ambas partes. 

10. Análisis de costos y beneficios  

En estos momentos es importante plantear todas las situaciones posibles, a fin de evaluarlas y tener soluciones a ellas. Algunas sugerencias son: 

  • Cancelación. Los bodólogos pueden validar las cláusulas estipuladas en el contrato ya que no se están negando a realizar el evento en otra fecha, son los novios quienes han decidido suspenderlo, por lo que deberán pagar el porcentaje correspondiente.  

  • Postergación. Reagendar una boda no sólo implica el cambio de fecha, conlleva una nueva planeación (más horas de trabajo, más citas, más negociaciones y más scoutings). Dicho trabajo, sin duda, debe ser remunerado al wedding planner.  

Los expertos en bodas trabajan por y para el amor, pero no deben olvidar que su empleo y su negocio están en juego. Bajo cualquier escenario, tendrán que llegar a acuerdos que beneficien a cada una de las partes involucradas, siempre apoyados con información transparente y excelente comunicación.  

¡Ánimo! Se han cerrado algunas puertas, pero se han abierto nuevas oportunidades.  

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