ECONOMÍA GLOBAL EN DESCENSO

Pese a los estímulos económicos y fiscales anunciados por algunos gobiernos, expertos coinciden en que la recesión podría extenderse más de medio año.

A medida que más gobiernos han ido imponiendo acciones estrictas para contener la pandemia por COVID-19, el pronóstico para la economía global es cada vez menos alentadora. Según una encuesta aplicada recientemente por Focus Economics −proveedor líder de análisis y pronósticos económicos para 130 países− a 60 economistas expertos, este año la economía mundial podría contraerse casi 40%.  

Más de dos tercios de los encuestados visualizan que el impacto negativo por el COVID-19 podría extenderse hasta 2021.  

Recesión a la vista 

La mayoría de los economistas prevé que la recesión global persistirá alrededor de medio año, aunque el riesgo de que se extienda está latente debido a la incertidumbre sobre la duración de las medidas de contención en todo el mundo y la dimensión del apoyo económico de los gobiernos hacia las empresas.  

¿Medidas suficientes? 

Los expertos coinciden en que, si bien los estímulos fiscales y monetarios sin precedentes amortiguarán el impacto económico, la mayoría considera que dichas medidas serían insuficientes para evitar por completo el daño económico, y prevén que una vez que concluyan las restricciones debido a la emergencia sanitaria es probable que los sectores económicos no se recuperen de todas las pérdidas.  

También destacaron los altos niveles de deuda gubernamental y corporativa como factores de riesgo para recrudecer la crisis. 

Evidentemente las economías desarrolladas serán quienes resistirán más los embates, subrayan los expertos, pero resaltan que la política macroeconómica está muy comprometida en apoyar a los gobiernos que lo necesiten. Aún en este contexto persiste el estrés financiero en las economías emergentes, en las que su recuperación dependerá en gran medida de los ingresos de capital y de las exportaciones de productos básicos.  

Klaus-Jürgen Gern, economista senior en el Instituto Kiel para la economía mundial, apunta que “los primeros paquetes de estímulo fiscal son ​​suficientes para brindar una primera línea de defensa; esperamos que el aumento de éstos vuelva a encender el motor de las economías". 

Luis Suzigan, asesor senior en LCA Consultores, opina que “la pérdida de la actividad económica no se recuperará dado que no todos los países han adoptado medidas de peso para apoyar a empresas, particularmente Pymes. Incluso para los gobiernos que han decidido hacerlo, quizá no sean suficientes para llegar a todos”, advierte.  

¿Y en México? 

El domingo pasado el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) anunció sus medidas para enfrentar la crisis económica causada por el COVID-19, aunque a decir de muchos (analistas y empresarios), en realidad no existen tales medidas, sólo fue un “Informe Trimestral de Gobierno”

De acuerdo con AMLO, “todo va muy bien” y solo será una “crisis transitoria” de la que saldremos “muy rápido”. Su anuncio incluyó programas sociales y nada de apoyo económico para pequeñas y medianas empresas, generadoras del 75% del empleo en México.  

Ante tal panorama Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, calificó la respuesta del mandatario como negativa. “Hemos encontrado una puerta cerrada a nuestra propuesta. No se pidieron apoyos a las empresas para bajar impuestos, se está pidiendo apoyar a este universo de trabajadores que no viven de los programas sociales”, dijo en videoconferencia con un diario de circulación nacional.  

Para Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el plan del Presidente no tiene “absolutamente nada de reactivación; lo único rescatable es el compromiso de devolver de manera oportuna el IVA a las empresas, pero hay que ver si cumple”, declaró a la prensa.  

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.