Por: Doctora Betina Anzilutti
Decir que la celebración de un Mundial FIFA coloca al país que lo celebra en la “vidriera” del turismo mundial, está demás. Un evento de estas características va más allá porque exalta su historia y cultura.
La relación entre México y el Mundial de Fútbol es una historia de legado, identidad y proyección internacional. México fue el primer país en la historia en organizar dos mundiales: el primero en 1970 (también el primero en ser transmitido a color); el segundo en 1986, luego que Colombia renunciara a ser sede, ¡cómo olvidarlo! Mi querida Argentina resultó campeona por primera vez, en el estadio Azteca de la Ciudad de México. En ambos casos el anfitrión ofreció estadios modernos, organización eficiente y calidez humana.

Dentro de pocos meses, México enfrentará un nuevo desafío, pero esta vez no estará solo, Estados Unidos y Canadá formarán parte del tridente organizador, ofreciendo tres sedes bellas e históricas: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, todas con capacidad hotelera, conectividad y servicios turísticos, tan accesibles como inclusivos.
El mundial será un evento deportivo (es decir aquel que pone en juego el sudor del deportista) que atraerá 6.5 millones de turistas (estimación de la FIFA) entre el 11 de junio y el 19 de julio de 2026. Se estima que tendrán una estadía promedio de 12 días, dejando en la ciudad que visiten un promedio de 416 dólares por día y un promedio de 7,482 millones de dólares en consumo turístico directo.
Comencé esta nota diciendo diciendo que México estará en la plataforma del turismo mundial durante 39 días, ¿vale la pena organizarlo de modo impecable?¡Claro que sí! y vuestro país tiene todo para hacerlo. ¡Adelante, a brillar!
¡Felices fiestas y un próspero Año Nuevo. Nos leemos en una próxima columna, en 2026!

*CEO de Noun Eventos & Capacitación Ejecutiva
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