Entre el desierto y la sierra destaca un lugar lleno de historia, viñedos y tradiciones: Parras de la Fuente, en Coahuila. Es el primer Pueblo Mágico del norte de México, un destino donde la cultura, la gastronomía y el vino se combinan para ofrecer experiencias únicas. Hoy, uno de sus principales objetivos es posicionarse en el mapa de las convenciones, los viajes de incentivo y las bodas, de pequeña y mediana escala.


Infraestructura ideal
“Tenemos más de 40 opciones de hospedaje con más de 1,700 habitaciones, que van desde hoteles coloniales y boutique hasta complejos campestres con spa y campo de golf. También tenemos recintos capaces de albergar hasta 10,000 personas en exteriores y 700 personas en interiores”, aseguró Bernardo López García, director de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) de Parras, durante una presentación a event planners y medios de comunicación en la Ciudad de México.


Agregó que la ciudad ya cuenta con proveeduría local para cubrir todas las necesidades de un evento, desde equipo y sonido hasta actividades diseñadas a la medida. “Ahora un congreso o una convención puede realizarse entre viñedos y nogaleras sin problema alguno».
Parras se encuentra a sólo hora y media de Saltillo y Torreón, y a 3 horas de Monterrey, lo que facilita la organización de eventos corporativos y bodas.
Experiencias culturales y enoturismo
Parras ofrece recorridos únicos que permiten vivir la tradición vinícola. Callejoneadas, representaciones de la molienda y el pisado de la uva permiten a los visitantes conocer la historia del vino, que comenzó en 1597 con la fundación de Casa Madero, la vinícola más antigua de América. Actualmente, el valle cuenta con alrededor de 15 bodegas que combinan visitas guiadas, cenas maridaje y experiencias enoturísticas, muchas integradas a la Ruta Vinos y Dinos, que une viticultura y paleontología.


Sabores locales e internacionales
Por otra parte, la riqueza gastronómica de Parras incluye cocina internacional, de autor y platillos locales, donde destacan los dulces de nuez, higo, chabacano o membrillo, así como las tradicionales campechanas. Durante las festividades religiosas, se pueden probar las Reliquias (como el asado de cerdo y sopas típicas), elaboradas con recetas que combinan tradición y gastronomía del norte.
Patrimonio histórico
Entre los atractivos históricos de la ciudad se encuentran el Estanque de la Luz, primer lugar con luz eléctrica en México; la Capilla Santo Madero, construida en 1868; y calles donde caminó Francisco I. Madero, uno de los íconos de la historia nacional. Así, junto con festivales y celebraciones durante todo el año, ofrecen un marco especial para cualquier tipo de evento.








