Para recibir a los líderes de oficinas de turismo, burós de convenciones y organizaciones de promoción de destinos de Norteamérica y otras regiones del mundo, Portland apostó por el escenario que mejor cuenta su historia.
La sede de la Welcome Reception de la Destinations International Annual Convention 2026 fue Powell’s City of Books, la librería independiente más grande del mundo. Un espacio que ocupa una manzana completa y alberga más de un millón de libros nuevos y usados, además de artículos que reflejan la creatividad de la ciudad. Y aunque para los visitantes es un imperdible de la ciudad, en esta ocasión se convirtió por primera vez en un venue para más de 1,900 asistentes.
La propuesta consistió en transformar uno de los mayores símbolos de Portland en una experiencia inmersiva donde cada rincón hablaba del destino.
Como si fuera la ciudad
Los asistentes del #DIAC2026 avanzaban entre los diferentes pasillos de la librería descubriendo un pedacito de Portland en cada piso: Rose City, Stumptown, Literary City, Coffee Capital, Tax Free Paradise, Sneaker City, Rip City o Sip City fueron los creativos nombres.








Cada concepto estaba respaldado por marcas, artistas y negocios locales que daban vida a la experiencia. Helados de Salt & Straw, café de Guilder Coffee, degustaciones, bebidas regionales, la presencia de Mountain Peaks Therapy Llamas and Alpacas, activaciones de Heartbeat Silent Disco, frutos secos de Albina City Nuts, experiencias con Wild Roots, la energía de Rose City Rollers y propuestas de Multnomah Whiskey Library, entre muchas otras colaboraciones.

The Traveling Typist, una activación donde un escritor elaboraba poemas personalizados en máquina de escribir para cada visitante.
También hubo photobooths, gastronomía inspirada en la región y múltiples espacios de convivencia que aprovecharon la arquitectura de la librería sin alterar su esencia.
Transformar lo que ya existe
Más allá del inmueble, convertir un ícono cultural en un recinto es un ejemplo de cómo la creatividad para la industria nace al identificar aquello que los visitantes recuerdan de una ciudad y encontrar la manera de convertirlo en una experiencia exclusiva.
Cuando una ciudad obtiene la sede de un congreso, también recibe la oportunidad de contar quién es. Portland eligió hacerlo desde uno de sus mayores orgullos culturales y construyó una recepción casi imposible de replicar en otro lugar. Pocas cosas generan mayor conexión que permitir que un recinto emblemático conserve su esencia mientras se transforma, por una noche, en el escenario donde una ciudad se presenta ante el mundo.






